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Grabación de dos alumnos teniendo sexo
MONTEVIDEO, Uruguay, oct. 25 (UPI) -- Las aulas de estudio están inundadas de celulares, dice El Observador, y no hay una reglamentación explícita al respecto lo que deja en manos de maestros y directores la decisión.
Adjetivos como "botona" y "policía" recibió Mariana, una maestra que da clases en dos escuelas, cuando prohibió terminantemente a sus alumnos que utilizaran los teléfonos en clase. "Los primeros días fue complicado, pero ahora están acostumbrados y no dicen nada", contó la educadora a El Observador.
Para esta maestra, que el niño tenga el teléfono encendido en clase es "una falta de respeto". Pero otra docente, Mariana opina distinto y dice que "Yo los dejo". Defiende su posición señalando que "es el único contacto que tienen con sus padres, porque no tienen teléfono fijo en la casa".
Los padres – señalan algunas docentes – no ayudan sino que alientan el problema. Para los maestros el problema no es sólo que los alumnos tengan el teléfono, sino que sus padres los llamen o les manden mensajes de texto en horario de clase.
