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CARDIFF, Wales, may 16 (UPI) -- En su periplo por la Vía Láctea, el Sol rebota a través del plano de la galaxia y puede causar problemas a los planetas que giran a su alrededor
Cuando cruza las partes más densas del vecindario, la fuerza gravitatoria de la estrella –según indican investigadores de la Universidad de Cardiff (Reino Unido)– puede iniciar una marea galáctica, que desplace los cometas que abundan en la nube de Oort, un auténtico semillero de este tipo de objetos, según informa publico.es
Atraídos por el Sol, los cometas se lanzan hacia el interior del Sistema Solar y pueden impactar contra la Tierra. Uno de esos cometas habría provocado el fin de los dinosaurios, hace 65 millones de años. Los autores del estudio, que se publica en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, explican que el Sol atraviesa esta zona de la galaxia cada 35 o 40 millones de años, multiplicando por 10 las posibilidades de sufrir una colisión.
Ese ciclo coincide con los registros de cráteres de impacto sobre la Tierra, que sugieren que cada 36 millones de años se entra en un periodo en el que se incrementa el número de colisiones. No obstante, de acuerdo al estudio realizado por William Napier y Janaki Wickramasinghe, los cometas no sólo fueron mensajeros de la muerte; también lo fueron de la vida.
Los grandes impactos habrían lanzado al espacio trozos de la corteza terrestre con microorganismos en su interior, que habrían viajado a través del vacío cósmico, para acabar en las regiones de formación de estrellas de la nube de Oort. Así, las nebulosas en las que se forman los sistemas planetarios habrían quedado inseminadas con el germen de la vida terrestre.
LATAM: Reporte
